UNA LEYENDA

Según la leyenda recopilada por Lázaro Flury, en la época embrionaria del mundo, cuando los seres humanos formaban una pequeña minoría, COSAKAIT, el más apuesto y virtuoso de los varones de aquel grupo se había enamorado de una joven doncella.

Sin embargo no era correspondido por la bella mujer, y al sentirse desdichado enfermó gravemente. En su lecho de muerte llamó reiteradamente a la joven para verla por última vez, pero ésta se negó.

“Decidle que no quiero morir. Mas Yago (Dios) me quita la vida. Pero estaré siempre con ella. Adornaré su cabeza de flores perfumadas. Ahuyentaré los parásitos de su lado. Daré fragancia al agua que beban sus labios y laven sus ojos. Iré al cielo en el humo aromado de su ruego en la ceremonia del NAREG. Y estaré donde ella se encuentre y le daré lo que pida…”

Tras estas palabras, la fiebre abrasó su cuerpo y murió invocando el nombre de su amada. Donde lo sepultaron creció el árbol COSAKAIT, característico por sus flores y madera perfumada.

Su madera tenía una suave fragancia y al ser quemada despedía un profundo y dulzón aroma. Era el Palo Santo, símbolo de amor, bondad y dulzura por un amor imposible”.

Por ser tan elevado su valor y su nobleza, los Tobas consideran al Palo Santo como un palo sagrado y lo llaman precisamente “Cosakait”, en honor a la leyenda.